“Los días y los muertos” de Giovani Rodríguez una posible
intertextualidad ilegitima argumental a
la obra de Leonardo Padura y Roberto Ampuero.
La literatura
contemporánea se caracteriza por el juego lúdico de la fragmentación, la
metaficción, la intertextualidad ilegitima , la ironía es, apenas, algunos de los
elementos que rastreo con puntualidad ,
es factible, sin embargo, nos remitimos a lo que expresa Braudilliard acerca
del discurso literario en la época de la posmodernidad citado por [1]Canclini
:
“Baudrillard,
por su parte, argumenta que la sociedad de consumo marca el paso hacia una
nueva fase del capitalismo, en la que el valor signo – y ya no el valor de
cambio y mucho menos el valor de uso - regula la producción de mercancías. En
este sentido, la crítica marxista de la ideología pierde toda su fuerza
explicativa de los social, puesto que ya no existe ninguna realidad última que
develar. La sociedad entera se ha convertido en un simulacro escenificado por “los
mass media”; en un intercambio regulado de signos donde no resulta posible
distinguir la ficción de la realidad”:
En el caso que nos
ocupa sobre la novela “Los días y los muertos” de Giovani Rodríguez acaudalado
con un premio de novela a nivel de Centroamérica, galardón muy apreciado y
admirado. Es así que el objeto de estudio del respectivo ensayo en forma analítica
, nos conlleva de forma precisa a encontrar elementos similares con relación a
la novela de Leonardo Padura “Pasado Perfecto”.
Primer elemento
composicional que logramos percibir es el argumento que se define de la
siguiente forma :
ARGUMENTO (Vid. asunto; discurso; estratos narrativos;
fabula; historia; sjuzet; tema; trama). Considerado en un sentido general como el
resumen, síntesis o asunto de la historia narrada en un relato, también es un
término destacado por E.M. Forster como uno de los siete componentes esenciales
de la novela y a veces asimismo es empleado como traducción del término sjuzet
–frente a la fábula– del formalismo ruso; en este último caso, en el que se ha
traducido bastante adecuadamente como trama, tiene un sentido más próximo al de
intriga de Segre y, sobre todo, al uso del término argumento por Carmen Bobes
(1993: 50- 51), que sería para ella la forma y orden en que se exponen los
motivos (vid. estratos narrativos y trama).
Es que la condición Posmoderna, según los
plantean los filósofos contemporáneos: Michael Foucault, Jacques Derrida, y
George Battaille. Ellos dicen que la era moderna surge con el establecimiento
de la subjetividad como principio contractivo de la misma realidad. Los textos literarios que
producen los escritores están situados y
equiparados en un mundo caracterizado por una multiplicidad de juegos del
lenguaje que compiten entre sí. Por eso me referiré a Posmodernidad Estética
donde se refleja la estilización superficial,
que consiste en el embellecimiento de la realidad a través de los cosméticos, y
la otra es la estilización profunda como estrategia económica, todo ello es
amalgamado por la observación, que es la que lleva a cabo el personaje
detective Conde en la novela “Perfecto Pasado” de Leonardo Padura.
[2]Es
de advertir que, al igual que se aprecia en la definición del término plagiar que
ofrece el DRAE, Agúndez no considera imprescindible, para que haya plagio, que
se produzca una copia literal de otra obra (práctica 4, imitación servil), sino
que basta con que un autor copie a otro en “lo sustancial» de su texto,
entendiendo como tal las coincidencias básicas y fundamentales entre ambas
Alfonso Martín Jiménez: La imitación y el plagio en el Clasicismo… 95 [Dialogía,
9, 2015, 58-100] obras (es decir, las que tienen que ver con aspectos temáticos
y estructurales básicos, excluyéndose las que afectan a aspectos secundarios de
las mismas). Y esa imitación de lo sustancial se inscribe en la práctica 1,
especialmente cuando la imitación resulta poco elaborada. Desde este punto de
vista, el ámbito de lo que puede considerarse como plagio ya no se circunscribiría,
contrariamente a lo que sostiene Genette, a la práctica 4 (imitación servil o
copia literal), sino que se ampliaría hasta ocupar determinadas parcelas de la
práctica 1 (imitación elaborada).
Al igual, “Los días y los muertos” se
mueve de forma dinámica en el investigador López, sobre un crimen cometido, donde
en el proceso de la tarea vive peripecias que convierte el clímax de la novela
en un suspense, rasgo de las novelas policiales. Tanto Conte como López, tiene
como punto de forclusión el asesinato. Veamos primero el argumento de [3]“Pasado
Perfecto” de Leonardo Padura :
primer
fin de semana de 1989 una insistente llamada de teléfono arranca de su resaca
al teniente Mario Conde, un policía escéptico y desengañado. El Viejo, su jefe
en la Central, le llama para encargarle un misterioso y urgente caso: Rafael
Morín, jefe de la Empresa de Importaciones y Exportaciones del Ministerio de
Industrias, falta de su domicilio desde el día de Año Nuevo. Quiere el azar que
el desaparecido sea un ex compañero de estudios de Conde, un tipo que ya
entonces, aun acatando las normas establecidas, se destacaba por su brillantez
y autodisciplina. Por si fuera poco, este caso enfrenta al teniente con el
recuerdo de su antiguo amor por la joven Tamara, ahora casada con Morín. «El Conde»
—así le conocen sus amigos—, irá descubriendo que el aparente pasado perfecto
sobre el que Rafael Morín ha ido labrando su brillante carrera ocultaba ya sus sombras:
Conde, atraviesa el encuadramiento narrativo, con el efecto de una acción que se desarrolla
en otra acción, entonces, los acontecimientos que conforman el suceder ficticio
y real, se entrecruzan en un narrador intradiegético, que preludia la sensación
de tragedia , enigma, y ruptura de actos como ser la elipsis, y la premeditación
de adelantarse al futuro para ir uniendo
las piezas, como una especie de acto criminalístico, su operación en el rol
actancial, es un policía, su conciencia está conformada con una estrategia de
periodista, porque el acto de preguntar cuando se emerge en los barrios a bajos
de la capital cubana. Similar situación en López, es un periodista, pero asume o se
refleja su comportamiento de policía sin
serlo dentro de la atmósfera de la novela. También recorre los bajos de los
suburbios de San Pedro Sula. Las coincidencias argumentales, donde Giovani
Rodríguez, caracterizado por ser un escritor con sentido crítico y de vastas
lecturas, se lanza a un campo minado, de replicar un personaje modelo que aflora
en el desgastamiento y en lo trillado, un
detective que es eclosión de Roberto
Ampuero, y Roberto Bolaño, quizás en las
famosas obras clásicas de Agatha Christie hasta Conrad. Podríamos expresar, que
los días y los muertos:
“El autor, a través del lenguaje,
es capaz de crear una visión de mundo propia, es decir, un universo que
significa un conjunto coherente de problemas y respuestas, y su misión es
conseguir que dicha visión de mundo sea llevada al extremo y se articule
mediante una representación estructura”.
(Goldmann, L, 2010, Parraf.4).
En este sentido, podría
ser que se crea una propia visión del mundo, sin embargo, en el acto creador,
se queda más que en la mimesis, imitar las realidades que se emerge el ciudadano
ante el crimen, lleva la lógica de la nota roja y de la intertextualidad periodística,
similar al tratamiento que elabora
Truman Capote. Con respecto a la línea argumental Roberto Ampuero en la novela
“Cita en el azul profundo expresa ciertas acciones muy similares de las que plantea
Giovani Rodríguez en “Los días y los muertos”:
Delenda
est Australopitecus… Con esta frase como única pista, el detective Cayetano Brulé inicia la investigación más extraña a la
que se ha enfrentado. Y no porque las pesquisas le lleven desde Valparaíso a Estocolmo,
La Habana y Cancún, sino porque su cliente ya está muerto. Antes de que Agustín
Lecuona pueda encargarle a Cayetano la investigación, Lecuona es acribillado a
balazos ante las narices del detective en el Azul Profundo, un restaurante de
Santiago de Chile en el que el cliente recién asesinado le había citado para
explicarle para qué le ha contactado. De regreso en su oficina, Cayetano recibe
un sobre que contiene un breve mensaje de Lecuona con una única pista y un generoso
cheque como adelanto por el trabajo. Así pues, Cayetano se considera contratado,
aunque no para el misterioso encargo que no llegó a conocer, sino para
encontrar al asesino de su
cliente.
A priori , queremos expresar que toda la literatura universal
desde tiempos antiguos ha venido traslapando y estructurando indicios de ciencia
dentro de la macro estructura de la obra literaria, no solo porque las
sociedades primitivas se desprendían de las mitologizaciones, sin embargo, el
escritor, en función de su pensar, de su acto creador en potencia, sumerge lo
fantástico, salta hacia lo maravilloso, invierte realidades, recrea lo
abstracto con lo concreto, aproximándose a la ideas del filósofo Karel Kosik.
Homero y Virgilio, inventaron el ¿Caballo de Troya?, sabemos a cabalidad, que
esta figura primero fue extraída de la realidad.
Luego pasó por un proceso de recreación
estética, ese salto, no se dio al azar, ambos escritores se basaron el proceso
de observación como proceso científico a priori. Basado en los argumentos anteriores;
la novela “Los días y loes muertos” está plegada de observación como proceso
científico. Ahora estamos ante el análisis de tendencia semiológica que abarca lo sociológico y lo filosófico posteriormente,
con la figura de “López” como sujeto observador, se conmuta, se extravía, como
el antihéroe que se enfrenta al fracaso. En tal sentido, Giovani extrae la
realidad social de Sps, para incrustarla en la estructura literaria, en ese
traspaso, dio mano, a los argumentos de la novela policial de Roberto Ampuero y
Leonardo Padura, por lo que Conte y Cayetano Brulé, nos predicen el futuro individual y
social de los ciudadanos; vienen de la miseria , van hacia la miseria; no solo
en el sentido capitalista; sino que cada personaje es la visión social; del
fracaso de las instituciones sociales; se traspone el existencialismo de los medios
de comunicación y la degradación social en que se emergen los personajes para
soslayar las peripecias en las que homicidio, el delito, el amor, los enfrentamientos
de poderes se entrecruzan en el manejo
preciso de la trama, propio de la novela negra, o policial.
Lo que significa que el escritor Giovani
Rodríguez es un observador, un experimentador , un investigador, no es al azar que
surge el discurso ficticio; tamiza, extrae datos, conversa, observa y predice;
eso hace que como investigador se desboque en la creación de un relato con tendencia imitativa , ir hacia el futuro;
porque en verdad detecta que la microfísica del poder esta segregada de pordioseros
políticos; o de ricos que se convierten en pordioseros por la explotación de las
bandas delictivas que crucifican San Pedo Sula, con el terror de la muerte y de
las drogas. A diferencia, de las similitudes argumentales, que nos orientan con
precisión a percibir que se trata de una
aproximación de intertextualidad argumental. Podría tratarse de una escritura aleatoria o
(Cup up) donde desarticula su propia forma de escribir para entrecruzar
personajes , ambientes, técnicas y otros componentes, que tiene valor en el
discurso narrativo de forma universal. Entonces, Giovanni Rodríguez, extrae de sus
lecturas integradas, a los autores antes mencionados. Podríamos leer el
siguiente texto sobre argumento:
[4]ARGUMENTUM
(Vid.fábula; historia; narración; tópico). En la narratio de la Rhetorica ad
Herennium y, alrededor del 400, en las Saturnales de Macrobio, se distinguen tres
formas literarias de narración que, aunque regidas por el principio de la
verosimilitud, constituyen hechos literarios diversos según su relación con lo
real: historia (verdad, hechos verídicos), argumentum (posibilidad, hechos realizables)
y fabula (falsedad, hechos imposibles).
Si asumimos una interpretación muy
aproximada del texto narrativo, “Los días y los muertos” desde el simbolismo, puede
representar a una sociedad en decadencia vertida en el crimen, y esa es la idea
que mueve la estructura de la novela policial, el suspense, ir en búsqueda de
una tarea, (Propp) el proceso evolutivo de la tarea es investigar quien, como ,
¿y por qué? mataron a (x) dentro del desarrollo evolutivo, la anagnórisis, la
sorpresa de aparecer hechos, acciones, objetos y sujetos de forma sorpresiva,
alimenta el proceso modal del personaje desde la actancialidad, lo que nos
indica, que Giovanni Rodríguez se basó en un modelo estándar de la estilística
de Ampuero y Padura, lo que desvía un
grado de autenticidad, más que de una readaptación subliminal tanto del
personaje “Detective policial periodístico” en Padura para trasladarlo “Periodístico
policial” en Giovani Rodríguez , esta
inversión del texto literario, no refleja innovación, ni aporte, solo alarga la
ralentización del relato (expande los hechos) donde inmiscuye situaciones
filosóficas y literarias tal como lo
hace Padura.
Desde el punto del análisis estructural
del relato de Barthes, se conforman en indicios, no hay obviedad, ni elementos
obtusos en el asunto de la novela “Los días y los muertos” , por ejemplo, el
punto de partida del relato “López” culmina de manera sorpresiva, cuenta dos relatos,
el primero aunado por los recuerdos, y el segundo, por la realidad viviente,
este doblaje , impulsa a definir un estilo depurado, plástico, difuminado, por
el pincelazo de la trama no se permiten las catálisis, ni el relato iterativo,
más bien repetitivo, porque cierra los acontecimientos
con una plasticidad que podría ser indiscutible,
porque la historia podría basarse tal como la trata Padura en “Pasado Perfecto”
, donde aparecen las dimensiones “ social-íntimo”, situaciones cotidianas contadas
desde un extrañamiento. Según lo plantea Gallardo (2017):
En Los días y los muertos está clara la premisa
esbozada por De Santis en torno a la actual narrativa policial latinoamericana
cuando subraya que esta no nace con el crimen “sino con la desaparición del
crimen, el borramiento del crimen como hecho moral y aun humano, para que quede
solo como problema intelectual, como desafío gnoseológico”. Y este problema
intelectual, este desafío implícito en el horror, es precisamente el origen de
las pesquisas de López, en el momento en que se impone un deseo casi insoportable
por saber, por conocer todos los detalles, por encontrar sentido a los muertos
y a los días, aunque en este afán se juegue la vida.
Lo común lo vuelve interesante y atractivo.
Porque la novela podría desviar en algún
momento la apariencia de originalidad, solo la refleja, en su esencia, ecos, voces,
la tonalidad y el ritmo que provienen de
la novela de Padura “Pasado Perfecto” , entonces la historia como fábula
sugiere que el lector cuente la otra historia, después que haya explorado sus
códigos, sus nodos, y sus vestigios, porque eso sí; el escritor no deja pistas,
el lector debe singularizar su imaginación, por eso radica una que otra novedad
de tratar el tema, y de manejar con mucha depuración el lenguaje connotativo. Si la mathesis es el saber del mundo, la
ascesis es el saber del sujeto, un saber que implica las cuatro condiciones
siguientes:
Desplazamiento del sujeto; valoración de
las cosas a partir de su realidad en el interior del cosmos; posibilidad para el
sujeto de contemplarse a sí mismo; en fin, transfiguración del modo de ser del
sujeto a través del saber.
Lo anterior , es un rasgo del detective
Conte, en la novela de Leonardo Padura, y eso es lo que Giovanni Rodríguez fue
uno de los componentes que no pudo esquivarse, equiparado a una
intertextualidad alegórica y argumental,
retomar la historia de otros relatos novelescos, acudir de forma inteligente a
las transformaciones del texto, para despistar al lector, su adaptación a las realidades
someras de Honduras, mientras que Conte con las realidades de Cuba. Es
imprescindible, que podría decirse a grosso modo de coincidencias, retomar
ideas, personajes, argumentos y funciones, es en sí, todo un cuadro sospechoso
de acto de intertextualidad copista alegórica y ambigua.
II Parte
Porque
se trata de plantear el fablaux de narrativas acartonadas pertenecientes
a la literatura light , la literatura negra y la literatura realística, donde encontramos códigos muy aproximativos, ya lo expresó
[5](Umaña,
H, 2002), por lo que las condiciones estilísticas están aseveradas por la desconstrucción
del lenguaje, y de las historias universales ampliadas y readaptadas al contexto
nacional. Aunque siempre trascienden las fronteras culturales, ya que logra
revelarse ante el discurso narrativo que ha predominado en las décadas del
siglo XX; entonces lo humano ante la deshumanización aúnan una sinexión geométrica
que entrevé una nueva forma de ver y de aprehender el mundo, desconstrucción
misma desde el ser, desde el sujeto pensante, desde el dominante al dominado. En
otro orden de ideas.
La novela “Los días y los muertos” tiene
sus elementos conectores con la novela “pasado Perfecto” de Padura :
Ya
apenas leía y hasta se había olvidado de los días en que se juró, mirando la foto
de aquel Hemingway que resultó ser el ídolo más adorado de su vida, que sería escritor
y nada más que escritor y que todo lo demás eran acontecimientos válidos como
experiencias vitales. Experiencias vitales. Muertos, suicidas, asesinos,
contrabandistas, proxenetas, jinetes, violadores y violados, ladrones, sádicos
y retorcidos de todas las especies y categorías, sexos, edades, colores, procedencias
sociales y geográficas. Muchísimos hijos de puta. Y huellas, autopsias,
levantamientos de terreno, plomos disparados, tijeras, cuchillos, cabillas, pelos
y dientes arrancados, caras desfiguradas. Sus experiencias vitales. Y una felicitación
al final de cada caso resuelto y una terrible frustración, un asco y una
impotencia infinita al final de cada caso congelado sin solución. Diez años
revolcándose en las cloacas de la sociedad habían terminado por condicionarle
sus reacciones y perspectivas, por descubrirle sólo el lado más amargo y
difícil de la vida, y hasta habían conseguido impregnarle en la piel aquel olor
a podrido del que ya no se libraría jamás, y lo que era peor, que sólo sentía
cuando resultaba especialmente agresivo, porque su olfato se había embotado
para siempre. Todo perfecto, tan perfecto y agradable como una buena patada en
los huevos.
En el texto anterior
de la novela “Perfecto Pasado” encontramos “muertos” y “días” como leitmotiv. Al igual que el título
de la novela de Giovani Rodríguez, empecinado en emplear los mismos elementos,
se suplen en ser reiterativos, sus mismos críticos, lo ubican como un asiduo lector
de Padura.
En cuanto al
lenguaje, coloquial, familiar, vulgar, conforman los estratos bajos de la sociedad
tanto cubana en Padura, como en “Los días y los muertos” en Rodríguez. Es
vital, el punto de flexión en ambas novelas.
Lógicamente, algunos podrían argumentar que la fábula del
acto narratorio es densa en “Los días y los muertos” ; en sentido contrario, la
fábula de la historia que va a traspasar
tres relatos: el relato de los personajes, del lenguaje y del tema. Es ahí donde radica el triángulo escaleno de su
trivia-argumento-filial de todos los capítulos que se vinculan en el sentido de
las sigilaciones de Conte en la novela “Perfecto pasado” . Además, donde se
narra los acontecimientos mismos en la que se desarrolló la trama, en segundo
lugar, el lenguaje propio del periodismo, la literatura y la novela policial donde se vincula al mundo de la filosofía el mito de Sísifo de Albert Camus, de subir y bajar la roca infinitamente de
lunes a viernes, acota Miller entramado en el sentimiento del amor, el misterio,
el crimen, una sociedad desquebrajada unificado al rictus existencial.
Tanto en la novela de Padura como en la
Giovanni Rodríguez, se revierte la alineación y enajenación en la que se expone
el mercado de la conciencia de lo que no se quiere y se puede ver a través del
abuso de poder en que el mundo está emergido, donde el ser humano es sometido a la pesadez de una sociedad en degradatio. La
cosificación decadente, en una
degradación consecuente de valores negativos que se trasmuta a través de diversas
técnicas elocutivas desde diálogos
acrónicos, hasta acciones aisladas que individualizan al detective en un
ser humano más, dentro de las esferas de hechos y acontecimientos, Padura,
maneja el enigma, no lo desenhebra al final, sino que en el mismo relato novelesco
para anudando y desanudando. La misma estrategia va desarrollando en la catástrofe
“Los días y los muertos”, la escritura es valorada en detrimento de la voz de
López, y su relación con otros personajes, hiperpersonaje, así es Conde, por eso
, los indicios que difieren y hacen constatar las sospechas de un rezago de
intertextualidad, (Pastiche) , citación, alusión según (Genette,1978).
Just (1999) observa
que en la estructura de la novela se encuentra un conflicto del sistema de
valores y entiende que en el grupo de lectores que considera predomina un
horizonte de expectativas pequeño-burgués, por lo que mediante la lectura el
lector disimularía sus actitudes pequeño-burguesas.
“Los días y los muertos” puede ser que ubique ciertos
valores en la cuerda floja, y se lance al precipicio, entre confabular la
novela con el reportaje periodístico, la experiencia del autor, el asunto o
movitema de un asesinato, motivo que mueve la mayoría de las novelas negras,
aunque Conte, es un escritor, se involucra en situaciones intelectuales, así,
López, también hace alusión a las actividades literarias. Podría ser que la materia prima es la realidad de San
Pedro Sula, y la plataforma donde se levanta el argumento que incrustado es el
asesinato cometido. Al igual que Holmes en Doyle, que nos remiten a los
procesos científicos de la investigación, la huella, el objeto, que se asuma
como pesquisa para levantar sospechas, así proseguir con la persecución, donde
algunas pausas, y algunas hipotiposis , le dan morosidad a la novela, lo mismo
hace Leonardo Padura en la novela “Perfecto Pasado”. En este sentido, Giovanni
Rodríguez, se deja llevar por la sombra de la intertextualidad, sobrepasa las
intenciones de intertextualizar con algunos rasgos ocultos que el lector común
y corriente no podrían percibir según [6]Lotman(1970,2002) :
Tartu-Moscú
(Ivanov, Talvet, Chernov, etc.), que conciben dinámicamente la misma a su vez
como un texto* y tejido de textos compleja y jerárquicamente organizada,
construida sobre las lenguas naturales y constituida como un sistema
modelizante secundario*, que no sólo transmite y modela informaciones sino nuestra
propia visión del mundo y la realidad y asimismo la de los textos literarios.
La construcción
novelística es un quehacer complejo dentro de las formas literarias contemporáneas;
aunque como género la novela “Los días y los muertos” desborda el libido como máquina creadora que traspasa
los ropajes del lenguaje desmesurado y tropológico, reacciona contra el
discurso de la ambigüedad, dándole el paso firme a personajes problemáticos y
anti heroicos que buscan el delirium de
desembocarse en la crueldad, que se dilata en la palabra, donde cada actante se
expresa dialógicamente. De ahí resulta que su logro antiestético cavila en originar
un perfil marcado y preciso a los personajes como el detective Conte de Padura,
nombres que pueden ser común en la vida
cotidiana. No obstante, el autor no logra imprimirle trama compleja
denominándolos con otro nombre, traslada, bifurca, calca como en papel carbón,
como una fotocopiadora que reduce textualizaciones, el copismo argumental,
tonificado a sus propias idealizaciones
y visiones del mundo. Emparentada en la realidad hondureña.
En una primera
acepción, término bastante ambiguo con el cual se define, especialmente en la
crítica de tipo impresionista, una determinada tonalidad dominante en un texto,
la caracterización sentimental de sus motivos de base o la emoción que suscita
en el lector (a veces más allá de los contenidos explícitos: sería el caso de
lo que [7]Bousoño llamaba símbolo
bisémico) [8](Marchese, 1994: 41).
Considerando lo
anterior, “Los días y los muertos” subraya en largo y tendido, se trate de Padura,
así Gallardo(2017) expresa :
La novela de
Rodríguez encaja perfectamente en la etiqueta de lo neopolicial, afincada en la
proposición de Padura al precisar “su ejercicio de crítica social, aun en tiempos
de herméticos juegos posmodernos”. Extremo que cobra validez en “Los días y los
muertos”, donde la noción del enigma pierde fuerza para terminar convertido en
mero pretexto para las reflexiones de López, un verdadero outsider que enjuicia
al sistema y sus instituciones, pero sin perder de vista el carácter primario
de su dilema existencial.
El autor ha
recurrido a la práctica literaria de la plagiasis, la teoría misma de la intertextualidad abre
una dimensión frástica de objetos y sujetos que son previos, anteriores , su
origen, en la novela de Padura. Aunque existan en la realidad inmediata de
Giovani Rodríguez, ha procesado a través de sus lecturas la estilística, su propia
forma de absorber al novelista cubano.
La búsqueda de un correlato de la realidad
exterior con la realidad interior, es decir, le interesa reflejar que los
problemas sociales no solo tienen causas económicas sino también existenciales.
Así es la línea que puebla la novela de Leonardo Padura “Pasado perfecto”, aunque
las temáticas podrían ser universales, la simple forma técnica de trasmutar el
estilo de otro autor, nos lleva al copismo, lo demás solo vendría por
catalizador.
La imitación heurística,
que implica un procedimiento algo más complejo, ya que los textos evidencian
los modelos de los que beben, pero adoptando a la vez una actitud de
distanciamiento hacia los mismos. Se trata de una reescritura del texto
original, ya que el poeta no se limita a usar el texto modelo, sino que aporta
además algo suyo con el fin de poder superarlo. Tomas Greene citado por [9]Jiménez (2015).
Es asimismo que
la construcción del andamio de la novela “Los días y los muertos” se deriva del tono trágico que se dimensiona en dos
vértices, el punto íntimo de los personajes, y la lucha colectiva en la que se
emparenta la dialéctica de una especie de estética realista, que copia la realidad, y que acude a una
interpretación del asunto, y el estilo
tratado por Leonardo Padura en la novela “Pasado perfecto”. Esto se basa en la siguiente
proposición:
Entretanto, la
búsqueda de que emprenden los personajes que se mueven hacia adelante o nunca
traspasan el espacio real, todos ellos gravitan a través de la memoria ficticia
o memoria histórica. Como lo expresa [10](Kosik,
K, 2007, p.45). “El autor
observa que, simultáneamente a la desacralización
de la naturaleza y el descubrimiento de ella como objeto de explotación y
dominación, se da la desacralización del ser humano”.
Es decir, se comprueba que también él es un
ser manipulable. Como prueba de esta afirmación, Kosík(2008) nos remite a la obra
de Maquiavelo. “Su
descubrimiento fundamental es el concepto de ser humano como ser disponible y manipulable.” Por eso no se trata de escribir o materializar la novela como obra de
arte, sino se tiene una posición contra el mundo, ante el mundo, por eso lo
expresa “La
síntesis de su propuesta apunta a la novela como búsqueda de sentido de la vida
humana en un mundo degradado y sin sentido, donde las ideas estéticas comienzan
a ceder su lugar como principios rectores del transcurrir artístico”. [11](Lukács,
G, 1997, p.45). Aunque como se expresó arriba, Giovanni Rodríguez, buscó
emerger en la realidad de San Pedro Sula, de ello, estamos conscientes, no así,
imprimió el sello de Padura y Ampuero, para eclosionar una interpretación sobre
la misma interpretación escritural de los autores mencionados, todo debido a un
proceso sustancialmente llamado lectura.
“El
autor, a través del lenguaje, es capaz de crear una visión de mundo propia, es
decir, un universo que significa un conjunto coherente de problemas y respuestas,
y su misión es conseguir que dicha visión de mundo sea llevada al extremo y se
articule mediante una representación estructura”.
[12]Considerando que el copismo, o trasposición de
planos argumentales, la repetida secuencia narrativa, ( Detective, periodista,
escritor, un asesinato, enamoramiento de una mujer, reunión en un hotel,
relación con sus compañeros), estos elementos encontrados en forma literal en
la obra novelística de Padura, y que se siguen de la misma forma secuencial en
la novela de Giovanni Rodríguez, el orden cronológico, quizás se traspone, pero
sus ligaduras y abductores, no se pierden de vista que se trata de una marcada influencia
e intertextualidad llamada por Genette “intertextualidad” sumándose el lexema “ilegitima”.
Si esa es la función
del escritor, el crítico debe deducir de los propios textos de sus precursores
(Padura y Ampuero) la visión del mundo y
extrapolarla a una estructura más amplia que es posible identificar en
determinadas tendencias de un grupo social, es decir, “el realismo es “la
creación de un mundo cuya estructura es análoga a la estructura esencial de la
realidad social en el seno de la cual la obra ha sido escrita”.(Goldman, 1964).
Técnicamente en
ambas novelas se identifican técnicas
como el juego de planos temporales, muchas veces se desplaza al pasado (prolepsis)
y otras veces hacia adelante (anticipación) con dos tipos de narradores, un
narrador en primera persona, pero conjugado en plural (gramatical, nosotros) un
ejemplo de ello, sería que el primer capítulo pueda anteponerse al orden de los
siguientes capítulos; ya que esa ruptura de la linealidad marca una sincronía
con la actual novela del siglo XXI.
En el manejo del
lenguaje, utiliza solo el nivel denotativo, que viene a ser un desacierto en el
plano composicional de la novela, lo que
significa que el uso lingüístico va acorde en ciertas veces al nivel
sociocultural de los personajes, que vienen a ser flat. Por eso se remite a lo
que indica Sartre “señala
la diferencia entre el arte de la palabra (literatura) y las otras artes (pintura,
escultura…), porque el escritor se las tiene que ver con la significación de
las palabras, que no tienen los colores ni la piedra. Luego, Sartre distingue
entre prosa, en que destaca el “imperio de los signos”, (Sartre, J, 1956. Por lo tanto, escribir es descubrir
un aspecto del mundo y, por tanto, cambiarlo:
Es muy habitual
que el escritor que se inicia en la narración elija el camino de lo autobiográfico,
y hay obras maestras en ese sentido. Pero no es muy recomendable recurrir siempre
al argumento de lo autobiográfico, porque se puede llegar a un grado de
saturación, de falta de creatividad, y de «intoxicación». El verdadero escritor
debe crear otras vidas u otras historias, con otros personajes, aunque debajo
de todo eso esté latiendo su experiencia personal, y su propia visión y versión del mundo, así como de la condición
humana.
Quizás Conte, sea
el alter ego de Padura, y López de Giovani Rodríguez, el hondureño, sopesa,
recurrir también al componente autobiográfico, (Es escritor y periodista) en la
vida real. Es uno de los desaciertos desplegados en su novela , restan méritos,
como lo expresa la cita anterior, el verdadero escritor debe crear otras historias
con otros personajes. Entonces llegamos a la conclusión panorámica, como lo
expresa Garrido Domínguez citado por Chávez
(1994), diferencia la narrativa impersonal, y la personal para enclavar dentro
de ambas las formas de reproducción de palabras, y de reproducción del
pensamiento, tanto directas como indirectas, en los dos casos, añadiendo en la
personal los monólogos autónomos, y ofreciendo la siguiente sistematización
tipológica del discurso narrativo (vid. Beltrán Almería, 1992; Garrido Domínguez,
1993: 251-291; Garrido Gallardo, 2000: 162-170) en Jiménez(2015). Esto solo
deja que Giovanni Rodríguez, reprodujo en gran escala, las formas argumentales
y de pensamiento de Leonardo Padura, invitamos a una relectura de ambas obras
novelescas, para llegar a sus propias conclusiones.
III
Por eso la
novela “Pasado Perfecto” de Leonardo Padura, es atravesada por el vértigo , pero me refiero
a un vértigo social, existencial donde los personajes mueren en medio del
camino . Porque el relato de la novela es
complejo entenderlo en la medida que se introducen en los caracteres
psicológicos y morales de los actantes, el mismo procedimiento se le ocurre a
la construcción de la novela “Los días y Los muertos”
Las vivencias
de López, la vuelta del capítulo donde Conte, entre otros
según se afirma “En la tragedia, la vida comienza a perder la inmanencia
de la esencia y se somete la a substancia”, jugando al dualismo entre lo divino
y lo humano.
Esta tendencia
se precisa en la comedia, donde lo cotidiano y popular se reflejan con todo su esplendor;
por eso, el héroe trágico (Conte_ López) están irremediablemente condenados y
el grado de consciencia que logra es su perdición. La tragicidad consiste en
saber que se está condenado y no se puede hacer nada para librarse de la
condena. La unidad entre el hombre, dioses y el mundo se rompe en la comedia,
donde queda el hombre enfrentado a sí mismo. [13](Lukács,
G, 1997, p.54).
El hombre se
convierte en objeto de sí mismo y asume la virtualidad deontológica del “deber
ser” (el asesinato de un escritor o de una dama, o de cualquier hombre
corriente en los más bajo de la sociedad),
implica la certeza del existencialismo agregado a la novela negra, me recuerda
al “Túnel” de Sábato.
La novela es, entonces, la expresión visionaria
del mundo formado por el hombre; se construye un género empírico que no rebasa,
así apunte a la utopía, lo históricamente dado; sometida a la temporalidad de
la vida, la fuerza psicológica del sujeto procede de aspiraciones humanas con
contenidos históricos.
Eso despliega
la cohesión textual que se disputa la novela “Los días y los muertos” de Giovani
Rodríguez, y “Pasado Perfecto” de Padura. En la novela “Pasado Perfecto”, visualizamos el
siguiente fragmento:
El
Conde miró con una nostalgia que ya le resultaba demasiado conocida la Calzada
del barrio, los latones de basura en erupción, los papeles de las pizzas de urgencia
arrastrados por el viento, el solar donde había aprendido a jugar pelota
convertido en depósito de lo inservible que generaba el taller de mecánica de
la esquina. ¿Dónde se aprende ahora a jugar pelota? Encontró la mañana hermosa y
tibia que había presentido y era agradable caminar con el sabor del café
flotando todavía en la boca, pero vio el perro muerto, con la cabeza aplastada
por el auto, que se pudría junto al contén y pensó que él siempre veía lo peor,
incluso en una mañana como aquélla.
“Pasado perfecto” de Leonardo Padura, Conde es policía y actúa como periodista , y
en López de Giovani, es periodista y actúa como policía, esto refleja un efecto
entre las dos novelas , en Conte, se producen alusiones, intervenciones “In media
res” con una especie de alomotivo: (Prohibición), función que argumenta Propp,
y Greimas, la aparición de un personaje auxiliar, o de una fuerza en medio del
desarrollo de la trama, se acude a desmontar el enigma, los autores intelectuales
y físicos del asesinato, previo, ambas novelas, se desarrollan en otras
digresiones, en el caso de Giovani Rodríguez, acude a las teorizaciones, con
cierto abuso de la función poética de (Jacobson,1982), todo ello , “Los días y
los muertos” queda al descubierto por la aposiopesis:
[14]La aposiopesis, o reticentia para Cicerón, consiste en
la quiebra intencionada y llamativa del discurso que, acompañada de determinados
signos suprasegmentales rítmicos y tonales y de marcas gráficas como los puntos
suspensivos, elide un pensamiento con finalidad enfatizadora e incluso hiperbólica.
Es de frecuente uso en los textos narrativos, particularmente en el diálogo.
La misma forma, que
ambos autores, Padura lo emplea de forma frecuente, lo encontramos en Giovani
Rodríguez, contemplamos el siguiente fragmento de la novela “[15]Pasado perfecto”:
«
… decirle si podía grabar la entrevista / no hay problemas, compañero, como sea
mejor para usted… / bueno, usted es René Maciques Alba y trabaja como jefe de
despacho de Rafael Morín Rodríguez, el ciudadano que desapareció de su casa el
día primero / sí, compañero, el primero… / ¿y desde cuándo usted trabaja con
él? /… bueno, es casi al revés, déjeme explicarle, y o era jefe de despacho del
anterior director de la empresa y cuando nombraron al compañero Rafael seguí en
la misma responsabilidad, ¿verdad?, eso fue hace dos años y medio, en junio del
87, y casi me acuerdo del día… / ¿cómo eran sus relaciones con él? / ¿con
Rafael?… bueno, claro, vaya, aunque esté feo el decirlo, él y y o teníamos
relaciones de amigos, es así desde el principio, y qué le voy a decir de un amigo,
era un dirigente cabal, preocupado por su trabajo y por sus subordinados, una
gente de esas que se hace querer, responsable… / ¿tiene alguna idea sobre su
desaparición? / ¿idea?, idea… No, no, la verdad, él y o fuimos a la fiesta de fin de año en casa
del compañero Alberto, el viceministro / ¿cuál es el nombre completo? ¿Viceministro
de qué? /… ah, claro, Alberto Fernández-Lorea, viceministro de Industrias, él
atiende todo lo que tiene que ver con el área comercial del Ministerio, y como
le digo, fuimos a su casa, en Miramar, cada uno con su esposa, y estuvimos allí
desde las diez más o menos hasta las dos y pico o las tres, a uno se le va el
tiempo así, cuando uno está en una fiesta, y Rafael y y o hablamos un rato y
quedamos en vernos el lunes para preparar los contratos que hay que mandar a
Japón para un negocio urgente / ¿qué tipo de negocio? / ¿qué tipo?… una compra,
¿no?, unos rodamientos y otras cosas que tienen que ver con el plástico y la computación,
que usted sabe que los japoneses dan muy buenos precios en eso, ¿verdad? /
El personaje,
medita , reflexiona, en un grado de paráfrasis, el acto elocutivo desglosa todo
un contexto, las formas sintácticas, la voz narrativa que se fractura, y el narrador
plural, hasta la forma periodística en que interroga, eso lo encontramos en la
novela de Giovanni Rodríguez. Al igual Gallardo enfatiza (2017):
De
allí la importancia de los escarceos amorosos de López entreverados en
fragmentos cargados de reflexiones sobre la vida y largas parrafadas en torno a
sus aspiraciones literarias. Aquí es donde Rodríguez despliega toda una serie de
técnicas intertextuales para reforzar el carácter dialógico de su novela: la
mise en abyme, el diario personal, narraciones paralelas y la “teoría de la noche”.
Este arsenal de recursos obedece a la intención de representar la vida misma,
como diría Taibo II, en ese momento cuando ya no importan los héroes y todo redunda
en contar historias sencillas de hombres y mujeres comunes: la del periodista
López, la tragedia de los amigos Walter y Guillermo, el fatal infortunio de las hermanas Paz.
Tanto Conte como López,
tienen la función y tarea de esclarecer el asesinato, al igual que Holmes en
Doyle. En la novela negra, siempre la misión del policía, o del investigador
fue determinar las piezas claves del crimen cometido. Esa fórmula lógicamente,
es incipiente y gastada en el modelo de la novela policiaca.
En
su afán por esclarecer los móviles del asesino, López inicia un viaje a los
bajos fondos de la ciudad, y se vale de su relación con la policía para obtener
información confidencial, pero luego se ve sorprendido por la puesta en libertad
de Guillermo, favorecido por la proverbial torpeza investigativa de las
autoridades policiales. Pero este hecho, que hubiese marcado el final de las
pesquisas de López, más bien definirá el nuevo rumbo que seguirán las inclinaciones
detectivescas del periodista.
Por tanto, es indiscutible,
Giovanni Rodríguez , siguió al pie de la letra la influencia de Padura, como se destaca en la siguiente
cita que nos lleva lógicamente a determinar que se trata de una
intertextualidad ilegitima secuencial, de personajes y argumental:
Rodríguez
aquí continúa una línea de reinvención de los usos y costumbres del relato
policial en Latinoamérica que viene gestándose desde Osvaldo Soriano, Mempo
Giardinelli, Ramón Díaz Eterovic y Paco Ignacio Taibo II hasta llegar a
Leonardo Padura y su invención más afortunada: el teniente Mario Conde.
Es en esta línea donde se define la real dimensión narrativa de Los días
y los muertos, aunque los miembros del jurado también han destacado
aspectos tales como su dimensión estilística: “una prosa fluida y bien
estructurada”, así como la “notable destreza en la construcción de los
personajes, los cuales se nos revelan convincentes y subjetivos”.
[1] Canclini, N. G. (2004). Culturas híbridas: Estrategias para entrar y salir
de la modernidad. México: Grijalbo.
[2] En Jiménez cit.
[3] Padura, L
(2017) Pasado Perfecto. Lelibros.com
[4] ibid
[5] Ibid.
[6] (1970), Strukturajudozhestvennogo teksta, Moskva, Iskusstvo.
Estructura del texto artístico, Madrid, Istmo, 1978 (1988), 364 páginas. Traducción
de Victoriano Imbert.
[7] En Marchese cit.
[8] Marchese, A, (1994)
Diccionario de literatura. Editorial siglo XXI.
[9] ibid
[10] Kosik, K (1997) De lo concreto a los abstracto.
Editorial Grijalbo. México.
[11] Lukács, G. (1985). Historia
y conciencia de clase. México: Grijalbo
[12] ibid
[13] Lukács, G. (1985). Historia y conciencia de clase. México: Grijalbo.
[14] Véase Quintiliano.
Cit.
[15] Ibid.

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